Dennis: Director de la escuela Montessori en los Andes Cusco-Perú. 

 

Conocimos a Celine en Octubre el año 2016, encontrarla en el momento preciso, conocerla como persona antes que como Guía, disfrutar de ella durante sus vacaciones en Cusco al lado de nuestras hijas pequeñas, sentir morir por la pena de no poder participar en su Curso de Iniciación de Diciembre 2016 y revivir con la ilusión de la promesa de su retorno a Perú, la emoción y la alegría desbordante de la noticia de poder tenerla dictando un Curso en Perú el año 2018 y llevada al extremo con la noticia que el Curso sería en nuestra pequeña Escuelita en Cusco, vivir al lado de Celine el Curso de Iniciación en Junio 2018, ver llegar como adultos a 22 participantes incluidos mi esposa y yo, ver despertar con un cálido beso a 22 niños al final del Curso, la mejor experiencia. Tenemos mucho que agradecer a Celine y al Universo “Chakaruna de nuestra vida” tejedora de caminos, capaz de conectarnos durante todos estos años con personas preciosas de muchas partes del mundo, personas ahora parte de nuestra familia al igual que tú.  LA VIDA ES PERFECTA.

 

Un gran abrazo y todo nuestro afecto,

Dennis, Nadia, Valeria y Valentina.

Mónica Spañol, 

Directora de la escuela publica Montessori de Buenos Aires- Argentina

 

Sí bien FAMM o AMI son las formaciones oficiales,

CELINE ES LA INSPIRACIÓN. 

Un curso Montessori vivencial desde el alma para enriquecer el alma. 

Una forma de descubrir la educación Montessori  con las emociones

a flor de piel. 

EL CURSO DE CELINE: “UNA EXPERIENCIA PARA VIVIR”

Rosa López Alemany, Maestra de una escuela publica infantil de Valencia- España.

Desde siempre quise hacer algún curso o formación sobre el método Montessori. Tenía claro lo que no quería. No quería esos cursos fríos que yo llamo “gimnasia mental” o “instrucción sin alma”. 

Y entonces el destino hizo que encontrara en mi camino a Celine. Y para mÍ fue un antes y un después. 

El curso de Celine es más que una exposición de materiales, más que un tiempo con ellos, más que la explicación de todo lo relacionado con el método. Ella con su presencia y sus palabras llenas de la sabiduría que da la experiencia y el amor que siente por esta forma de vida crea en el grupo una comunidad, recrea las condiciones de un salón en el que nosotros somos los niños y ella el guía facilitador. Volvemos a ser niños otra vez y allí a través de esa experiencia sucede la transformación: te remueve por dentro, realiza actividades de todo tipo para unir al grupo, hacerte sentir cómo siente un niño en diferentes situaciones, cosa que te hace visualizar que muchas de las cosas que hacemos que son bastante inadecuadas y absurdas pero que por la ignorancia nunca habías pensado en ello. Al hacer tú misma algunas actividades sientes el proceso por el que pasa el niño (no sólo de instrucción-mental sino emocional, vivencial de alma). Rompe tus esquemas, cura y sana algún miedo que tenias escondidito de cuando tu misma de niña tenías fobia a las mates pero “disimulabas” o “memorizabas”... Y entonces llega el milagro de la comprensión pues todo sigue un orden natural o cósmico que se ve en todo lo que nos enseña y explica (en cada material que mima y cuida como un tesoro).

Ella, con amor y paciencia (y sin juzgar) saca a la luz tu forma de hacer en el aula para tomar conciencia y mejorar, entiendes realmente en qué consiste aquello y sientes (porque te lo hace experimentar) que es posible aplicarlo en tu aula. Te sientes un niño Montessori y sientes en ese espacio de amor y libertad algo que al no conocer te incomoda al principio (pues no estas acostumbrada ) como un ligero temor ¿será esa sensación la libertad?. Se permite la introspección con uno mismo para experimentar y vivir, siempre a la vista del Celine.  

Son muchas las vicisitudes que tenemos que afrontar los maestros: imposiciones del curriculum, tensiones, expectativas, acuerdos que nos oprimen, asfixian. ¿Cómo vamos a poder ir haciendo cambios si no sentimos por dentro que éstos son posibles? ¿Cómo podremos poner en primer lugar al niño si antes no hemos vivenciado lo que ello supone?¿si no lo hemos sentido por dentro?.

Esa experiencia de amor, libertad en comprensión que viven en este curso, retiro, experiencia en libertad es la que no te hace desfallecer cuando el estrés aparece, te da la seguridad de que en mayor o menor medida (cada uno según sus posibilidades realistas en el entorno/escuela que se encuentre) será capaz de continuar educando para la paz y el amor en sus aulas.  

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